Tarta de bagazo de zumo de zanahoria 🥕

No tires el bagazo del zumo de zanahorias, porque le puedes sacar mucho provecho. En esta oportunidad, comparto la receta de una tarta que hacemos en casa cuando tomamos el zumo de zanahorias. No tiene azúcar, lácteos, ni nueces y es rica en fibra, porque solo usamos el bagazo de la zanahoria, brindándole una textura única a la tarta que seguro te encantará, también te dejo AQUÍ una receta de unas tortitas saladas, para que ya no vuelvas a desechar el bagazo.

Ingredientes

500 g bagazo del zumo de zanahorias

4 Huevos enteros

100 g Harina de coco

Harina de Coco Bio, Harina Ecológica Sin Azucar, Sin Gluten Sin Huevo, Dieta Keto, Especial Repostería, 500 Gramos

100 g Edulcorante natural granulado o 3 cda. edulcorante natural líquido (como Stevia, fruta de monje o Eritritol (de mandioca). Esta cantidad es orientativa porque puede variar de acuerdo con el tipo de edulcorante utilizado y la marca)

50 g Almidón de yuca o tapioca

Almidona de Tapioca 250 g

6 Cda. Aceite de coco prensado en frío

Aceite de coco orgánico, virgen (1000 ml)

1 Cda. Canela en polvo

8 g Polvo de hornear sin aluminio o hazlo tú en casa 👉 AQUÍ te dejo la receta

60 ml o ¼ Taza de agua

Opcional:

70 g Ciruelas pasas sin hueso, secadas al sol, sin azúcares añadidos, sin aditivos (conservantes o dióxido de azufre – sulfitos), sin aceite refinado de girasol. Puedes sustituir por la fruta deshidratada de tu preferencia o plátano.

¼ Cdta. Nuez moscada o la especia de tu preferencia

Peso total aprox.: 1.000 – 1.015 g

Macros en 100 g

Calorías: 198 kcal kcal

Proteínas: 4,8 g

Hidratos de Carbono totales: 30,6 g

De los cuales Azúcares: 6,5 g

Fibra: 7 g

Carb. Neto: 18,4 g

Grasas: 12 g

Procedimiento

Lo primero es hacer el zumo de zanahorias, este debe ser hecho con un extractor de zumos para Hispanoamérica o licuadora en España. No vale hacerlo con batidora de vaso en España, licuadora para Hispanoamérica o juguera para Chile.

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Sacamos el bagazo del depósito y retiramos los trozos grandes que quedan sin procesar, esto es un tema estético, si los dejas no pasa nada.

Por otra parte, vamos a necesitar aceite, el que yo uso es de coco prensado en frío, porque es una grasa maravillosa con muchas propiedades y además, es muy estable a altas temperaturas.

El Aceite de coco tiene Propiedades Antibacterianas, Antivirales y es antimicótico, además es un excelente desparasitante, asimismo es un Combustible alternativo para el cerebro, por eso tiene efectos muy positivos en casos de Alzheimer. Además, es un excelente hidratante para la piel y un gran aliado de la higiene personal.

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En fin, si tú estás haciendo el protocolo de los zumos de zanahorias, lo mejor es usar este aceite. Si no estás llevando a cabo ningún protocolo en particular, puedes sustituir por Ghee o mantequilla en la misma cantidad. Lo que no uso en ningún caso son aceites vegetales refinados inflamatorios como de soja, maíz, girasol y canola, así como también evito la margarina, porque creo que una de las mejores estrategias antienvejecimiento es evitar el consumo de estas grasas.

Por otra parte, el almidón que uso es de yuca, porque no consumo cereales, el más común es el almidón de maíz, pero si estás siguiendo una dieta que excluye el maíz, este es un excelente sustituto.

También debemos estar atentos al polvo de hornear que estamos consumiendo, yo uso uno casero sin aluminio, el cual es muy tóxico para nuestro cuerpo; tú también puedes hacerlo en casa, sin aluminio y sin almidón de maíz, así que aquí te dejo la receta:

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El siguiente paso, es mezclar todos los ingredientes secos en una fuente, así que agregamos:

  • La harina de coco
  • El almidón de yuca o mandioca
  • 1 Cda. Canela en polvo
  • Como opcional, ¼ Cdta. Nuez moscada molida o la especia de tu preferencia y
  • 8 g Polvo de hornear

Mezclamos bien.

  • Incorporamos las ciruelas pasas y las enharinamos.
  • Añadimos el bagazo por partes, para manipularlo mejor y mezclamos bien.
  • Agregamos los 4 huevos enteros.
  • 6 Cda. Aceite de coco derretido.

Mezclamos nuevamente.

  • Finalizamos, vertiendo 60 ml o ¼ Taza de agua.

Mezclamos un poco con la cuchara, para luego amasar hasta que se unifiquen bien todos los ingredientes.

Por otra parte, necesitamos una fuente para horno cubierta con papel vegetal, para manipular mejor el papel, te recomiendo humedecerlo.

Agregamos un poco de aceite de coco sobre el papel vegetal y lo distribuimos bien con la ayuda de una brocha o pincel de silicona.

Incorporamos la masa por partes y vamos compactando.

AL finalizar, nos humedecemos las manos para darle el acabado final. Para darle un mejor acabado en los bordes, doblamos el papel vegetal y compactamos un poco.

Rociamos el aceite de coco restante y distribuimos un poco con la brocha

Cerramos, espolvoreando un poco de edulcorante.

Precalentamos el horno a 200-220 ºC y horneamos durante 35-40 min, depende del horno. Pero para asegurarnos, pinchamos con un palillo o la punta de un cuchillo y si este sale limpio está listo.

Desmoldamos y lo colocamos sobre una rejilla para que se enfríe.

Listo para servir y disfrutar!

Cualquier duda o sugerencia déjamela en los comentarios que los leo todos y no olvides compartir.

A continuación, te dejo la vídeo receta con el paso a paso:

VÍDEO RECETA

Cómo hacer Salsa de pimiento ROJO 🥣 sin LÁCTEOS ni AZÚCAR con sólo 5 INGREDIENTES 😋

Si cuidas tu alimentación y procuras consumir comida real, como proteínas a la plancha, así como verduras y vegetales al vapor, pero te aburres o tu plato no luce apetitoso, aquí te traigo una salsa de pimiento que le dará alegría a tus comidas, solo necesitas cinco ingredientes y sal al gusto.

Salsa de Pimiento

Ingredientes

1 Pimiento rojo (280 g)

80 g Cebolla

5 Dientes de ajo (25 g)

60 ml Aceite de oliva virgen extra

3 cda. Vinagre de manzana

½  cdta. Sal Marina Natural (Sin refinar / Sin Flúor)

Procedimiento

1. Cortar el pimiento por la mitad y retirar todas las semillas, así como la piel blanca en el interior.

Es importante señalar que en caso de artritis, se aconseja limitar el consumo de solanáceas, estas son la patata, tomate, berenjena y nuestro ingrediente protagonista de hoy: el pimiento.

Las solanáceas contienen lectinas que pueden afectar nuestra salud, aquí te dejo un enlace con mas detalles, si te interesa este tema.

Las lectinas podemos mitigarlas, si retiramos la piel y las semillas, ya que las mismas ahí se encuentran en mayor proporción.

Otra estrategia interesante que vamos a aplicar en esta receta, es la cocción, la alta temperatura reducirá en gran medida el contenido de lectinas.

Entonces, al pimiento por tratarse de una solanácea, remover las semillas y toda la piel blanca interior de la pared placentaria del mismo.

2. Cortar el pimiento, cebolla y ajo.

3. Colocar en una olla y agregar dos tazas de agua o, la cantidad suficiente que cubra los vegetales. En este paso, también agregar el vinagre de manzana y la sal marina natural, es decir, sin refinar / sin flúor, el cual es tóxico para nuestro organismo; el flúor también lo encontrarás en la mayoría de las pastas dentales.

4. Cocinar a fuego medio durante unos 20 minutos o hasta que la cebolla cristalice y el pimiento esté bien tierno.

5. Apagar y dejar reposar unos minutos, para que se enfríe un poco.

6. Retirar los vegetales de la olla e incorporarlos al vaso, procurando no verter mucho líquido. Del líquido resultante, verter ½ taza en el vaso. En caso de preferir la salsa mas fluida o mas espesa, podemos jugar con la proporción del líquido, lo importante es utilizar el líquido resultante de la cocción para aportarle su sabor.

7. Agregar el aceite de oliva virgen extra.

8. Procesar los vegetales en una batidora de vaso.

9. Una vez este todo bien triturado, apagar y corregir sal. <Para mi gusto, con un ¼ de cucharadita fue suficiente>

10. Procesar nuevamente.

Lista para servir y disfrutar.

Puedes guardarla en el refrigerador en un vaso de vidrio y estará perfecta para cuando la necesites.

Si te gustó esta receta y todos los tips saludables que he compartido, te espero en mi canal de YouTube con mucho mas contenido como este.

Berenjenas con puerros (ajoporro) 🍆 Contorno o Cena ligera FÁCIL, RÁPIDO y SALUDABLE 💪

La berenjena tiene su truco, por eso muchos prefieren no consumirla, pero esta receta te va a encantar, es muy fácil y rápida, además te explico que hacer para que no queden amargas.

Puedes servirlas como guarnición o simplemente como una cena ligera porque es un plato muy saludable.

Berenjenas con puerros

Ingredientes

🍆 3 berenjenas (1 kg)

🍆 300 g Puerro o ajoporro

🍆 ½ Litro Caldo de pollo

🍆 4 cda. Aceite de oliva virgen extra, aceite de coco o Ghee

🍆 2 cda. Levadura nutricional (no levadura de cerveza)

🍆 5 Dientes de ajo

🍆 ½  cda. Hojas de cilantro seco

🍆 Sal Natural (Sin refinar / Sin Flúor) y pimienta blanca al gusto

Aquí te dejo enlace con la VÍDEO RECETA completa con todos los detalles: https://youtu.be/lT7mjS980XQ

Procedimiento:

Empezamos el procedimiento lavando las berenjenas y puerros.

Por otra parte, pelamos los dientes de ajo y cortamos finamente.

Asimismo, vamos a pelar las berenjenas y cortarlas en rodajas longitudinales.

El truco para que no queden amargas es el siguiente: en una olla agregamos agua y ½ cucharada de sal, removemos e introducimos las berenjenas ya cortadas; como flotan, tapamos con un plato para que permanezcan sumergidas y dejamos remojar durante 15 o 20 min.

Durante ese tiempo, vamos cortando los puerros en rodajas transversales.

Ahora en una sartén libre de teflón y aluminio ya que son tóxicos para nuestro organismo, agregamos una cucharada de aceite de oliva virgen extra o aceite de coco si eres paleo estricto; pero si eres primal puedes usar Ghee o mantequilla clarificada o simplemente mantequilla. Lo que nunca uso es margarina porque está llena de radicales libres, lo cual contribuye con el envejecimiento prematuro y el desarrollo de enfermedades degenerativas.

Escurrimos las berenjenas y vamos a colocarlas en capas sobre la sartén.

Luego de la primera capa agregamos un poco de puerro y distribuimos bien.

Agregamos un poco de ajo y seguidamente otra capa de berenjenas.

Repetimos el procedimiento.

Es importante señalar que en caso de artritis, se aconseja limitar el consumo de solanáceas, estas son la patata, tomate, pimientos y nuestro ingrediente protagonista de hoy: la berenjena.

Agregamos un poco de sal natural sin refinar y sin flúor; adicionamos el aceite extra virgen restante y seguidamente vertemos el caldo de pollo.

Añadimos una cucharada de levadura nutricional que le brinda un toque especial similar al sabor del queso y finalizamos con un poco de pimienta blanca. Tapamos y dejamos cocinar a fuego medio.

Le echamos un vistazo, cuidando que las berenjenas se mantengan cubiertas de liquido.

El tiempo de cocción es aproximadamente 20 min.

Corregimos sal si es necesario.

Transcurrido ese tiempo, agregamos la cucharada de levadura nutricional restante y un poco de hojas de cilantro seco o la especia de tu preferencia.

Listo para servir y disfrutar.

Si te gustó esta receta y te animas a cocinarla, compártenos tus fotos etiquetándolas en las redes sociales con el  #cocinaconysapaleofit me hace mucha ilusión poder ver todas sus fotos.

Si tienes dudas, déjamelas en los comentarios.

Besitos y hasta la próxima!

¿Cuál es la DIFERENCIA entre ALERGIA, SENSIBILIDAD E INTOLERANCIA ALIMENTARIA?

Una Sensibilidad al gluten no celíaca puede generar problemas gastrointestinales

Una alergia Alimentaria es muy fácil de identificar, pero los términos Sensibilidad e Intolerancia Alimentarias suelen utilizarse indistintamente.

La diferencia radica en que una alergia genera una contundente y rápida reacción del sistema inmunitario, a través de la elevación de los anticuerpos inmunoglobulina E (IgE); manifestándose en el cuerpo con síntomas tales como erupción, picor en la piel, enrojecimiento de la piel, vómitos, hinchazón hasta una reacción alérgica más grave como la Anafilaxia, desencadenando constricción de las vías respiratorias.

Mientras que una sensibilidad alimentaria genera reacciones retardadas del sistema inmunitario mediados por la elevación de los anticuerpos inmunoglobulina G (IgG), generando inflamación crónica de bajo grado. Los síntomas pueden aparecer desde dos horas hasta uno o tres días después del consumo del alimento, estos pueden ser problemas gastrointestinales (mala digestión, distensión abdominal, cólico, sensación de plenitud, ruidos intestinales aumentados, acidez, eructos, diarrea o estreñimiento), dolor en las articulaciones, retención de líquidos, sinusitis, asma, falta de energía, depresión, fatiga, etc. Siendo las más comunes, la sensibilidad al gluten de los cereales y la sensibilidad a la caseína de la leche.

En cambio, la intolerancia alimentaria no involucra el sistema inmunitario; está asociada a nuestro sistema digestivo, el cual no es capaz de digerir el alimento correctamente, por la deficiencia de las enzimas necesarias. Las intolerancias mas frecuentes son a la lactosa, fructosa e histamina.

En este sentido, una alergia es muy fácil de detectar por sus síntomas inmediatos, pero en el caso de las sensibilidades e intolerancias, es más complicado; muchas veces es necesario llevar a cabo una dieta de eliminación durante un periodo efectivo de tiempo de por lo menos 21 días para poder detectarlas.

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¿Cómo detectar Sensibilidades e Intolerancias alimentarias?

A partir de todo lo que me ha tocado vivir en este proceso de transformación y salud, encontré una manera de compartir mi experiencia con mi familia.

En un contenido anterior, planteé los fundamentos que me llevaron a implementar este estilo de vida y, mi familia como muchos, respondieron de forma afirmativa a varias de las preguntas planteadas, esto con el fin de determinar la posibilidad de estar experimentando alguna sensibilidad o intolerancia alimentaria; así como también evaluar si tu hígado, intestino y riñones se adaptaron, o no, a los cambios que ha sufrido nuestra alimentación. Puedes visitar este enlace para determinar si este podría ser tu caso.

Pero a pesar de responder afirmativamente a estas preguntas, aún se sentían escépticos en cuanto a creer que la dieta sana y balanceada, alta en fibra y baja en grasas, recomendada por sus nutricionistas una y otra vez a lo largo de sus vidas, podría ser la causa de las “Enfermedades de la civilización”.

Entonces, les propuse un reto de 21 días para confirmarlo.

Mis familiares al ser testigos de los cambios maravillosos y sostenibles en el tiempo que conquisté, luego de haber agotado casi todas las alternativas que ofrece el mercado, como la medicina convencional y estética, fue lo que realmente los motivó a llevar a cabo este reto, ya que por primera vez en mi vida podía decir que sentía una Plenitud Radical a nivel físico y mental.

Pero, se preguntaran ¿Por qué 21 días?

Según Maxwell Maltz, un reconocido cirujano plástico, en su libro PSICO-CIBERNETICA, explica: “Por lo general se necesita un mínimo de veintiún días para que se efectúe cualquier cambio perceptible en el cuadro mental. Tras la cirugía plástica, el enfermo tarda alrededor de veintiún días para acostumbrarse a su nuevo rostro. Cuando se amputa un brazo o una pierna, la <extremidad fantasma> suele persistir durante unos veintiún días. Se necesita que los moradores de una nueva casa vivan en ella unas tres semanas antes de que ésta comience a parecerles <su hogar>. Estos y muchos otros fenómenos comúnmente observados tienden a demostrarnos que se requiere un lapso mínimo de veintiún días para que una vieja imagen mental se desvanezca y cristalice una nueva.”

Por otra parte, el catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia de la Universidad Autónoma de Barcelona, Ignacio Morgado Bernal (Participación Educativa, 2012. Claves Neurocientíficas de la Enseñanza y el Aprendizaje), indica lo siguiente: “Para adquirir hábitos motores, como montar en bicicleta o tocar el piano, o mentales, como el cálculo matemático o aprender una lengua extranjera, de lo que se trata es de formar y fortalecer las conexiones cerebrales que conducen siempre a las respuestas requeridas. En ese caso pueden ponerse en juego estructuras como los núcleos subcorticales del cerebro, cuyas conexiones neuronales son resistentes a su formación, pero muy consistentes y duraderas una vez establecidas. La forma de conseguirlo es la repetición, pues es lo que activa suficientemente el proceso bioquímico que forma, refuerza y estabiliza las conexiones neuronales pertinentes.”

Nadie mejor que Aristóteles para resumirlo: “Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito”.

Si encontramos una motivación consistente, es decir, preguntarnos: ¿qué deseo? Una solución temporal, ejemplo, lograr entrar en un vestido que voy a usar para una fiesta en 15 días. O, deseo mejorar mi salud y apariencia personal para vivir a plenitud.

Una motivación bien soportada, nos llevará a tomar la decisión y actuar, además será la columna que nos sostenga en un momento de debilidad. Es decir, estar consciente del objetivo que queremos lograr, fortalece nuestra fuerza de voluntad y con la suficiente disciplina para conquistar un nuevo hábito, podemos imprimir en el subconsciente un nuevo patrón de estilo de vida saludable que no representará un gran esfuerzo o sacrificio, solo será parte de nuestra rutina. Un hábito no se elimina, se reemplaza por otro alineado con nuestro objetivo y, la conquista de ese objetivo será la recompensa de incorporar este nuevo hábito saludable. Por eso es indispensable estar consciente de cada decisión que tomamos, porque si no actuaremos desde el subconsciente en forma automática, según nuestros hábitos, he ahí la importancia de adquirir hábitos que potencien nuestras metas.

Antes de explicar en qué consiste el reto, es necesario saber cuál es la diferencia entre alergia, sensibilidad e intolerancia alimentaria.

La diferencia radica en que una alergia genera una contundente y rápida reacción del sistema inmunitario, a través de la elevación de los anticuerpos inmunoglobulina E (IgE);  mientras que una sensibilidad alimentaria genera reacciones retardadas del sistema inmunitario mediados por la elevación de los anticuerpos inmunoglobulina G (IgG), generando inflamación crónica de bajo grado.

En cambio, la intolerancia alimentaria no involucra el sistema inmunitario; está asociada a nuestro sistema digestivo, el cual no es capaz de digerir el alimento correctamente, por la deficiencia de las enzimas necesarias.

En este sentido, una alergia es muy fácil de detectar por sus síntomas inmediatos, pero en el caso de las sensibilidades e intolerancias, es necesario llevar a cabo una dieta de eliminación durante este periodo de tiempo mágico de 21 días.

Así que les propuse consumir alimentos naturales durante 21 días tales como: vegetales, grasas buenas (saturadas como el aceite de coco / Mantequilla / Omega 3 proveniente de peces pequeños como las sardinas que contienen menos mercurio), tubérculos, proteínas (pescados, huevos, aves, res, vísceras), frutas (consumir con moderación, preferir frutas del bosque), frutos secos y semillas (consumir con moderación y luego de ser colocadas en remojo durante 24 horas para mitigar sus antinutrientes).

Es importante señalar que dentro del alcance de nuestras posibilidades, el origen de los alimentos debe ser:

  1. Vegetales, hortalizas, tubérculos y frutas de origen orgánico.
  2. Pescados salvajes.
  3. Carne/Grasa animal, procedentes de animales criados en libertad y alimentados con pasto.
  4. Huevos de gallinas camperas.
  5. Carne de pollo ecológica (España) / Orgánica (EE. UU.).

Además, excluyeron de su dieta los alimentos sospechosos:

  1. Cereales (trigo, maíz, arroz, avena, cebada, centeno, etc.), ya que las proteínas que contiene el gluten de los cereales (Prolaminas y Gluteninas) son muy difíciles de digerir, provocando lesiones al intestino, en este sentido, macromoléculas pueden traspasar la pared intestinal hacia el torrente sanguíneo provocando reacciones inflamatorias por una sobreexcitación del sistema inmunológico, desencadenando el síndrome del intestino permeable.  Asimismo, sus proteínas no digeribles pueden atravesar la barrera hematoencefálica que protege al cerebro y propiciar disfunciones neurológicas; además pueden adherirse a los receptores de morfina (receptores opioides) generando adicción. Los cereales al igual que el azúcar, elevan los niveles de glucosa en la sangre por contener almidón.
  2. Legumbres (soya, maní o cacahuete, garbanzos, lentejas, frijoles, caraotas, arvejas, etc.) y solanáceas (papas o patatas, tomates, berenjenas, pimientos y ajíes) porque contienen lectinas (también presentes en los cereales), las cuales son proteínas muy pequeñas que pueden inducir irritaciones en el intestino, afectar su permeabilidad y capacidad de absorción de nutrientes. Asimismo, las lectinas y los fitoestrógenos de la soya pueden alterar las funciones endocrinas.
  3. Margarina, manteca vegetal, aceites vegetales refinados (poliinsaturados) como de soya, maíz, girasol y canola, por contener grasas trans y su alto contenido de Omega 6 que contribuye a un desbalance en la relación entre los ácidos grasos Omega 3 y Omega 6, lo cual es pro-inflamatorio. Además, se oxidan con facilidad generando radicales libres. Razones por la cuales están asociados al envejecimiento prematuro, obesidad y enfermedades  crónicas degenerativas.
  4. Los lácteos, ya que la caseína, proteína de la leche, similar al gluten de los cereales, está relacionada con la permeabilidad intestinal y enfermedades inflamatorias. Así como también, enfermedades otorrinolaringológicas, problemas de la piel, la vista y de comportamiento, entre otros. Además, se puede experimentar intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche asociada a problemas de sobrepeso y diabetes) y a los tóxicos asociados a la cría intensiva de ganado (antibióticos, metales pesados, hormonas, vacunas, etc).
  5. Y, por último, la azúcar (sacarosa) y jarabe de maíz alto en fructosa, ya que elevan en gran medida la glucosa en sangre, lo cual estimula la producción en exceso de insulina, desencadenando con el tiempo resistencia a la insulina (Síndrome metabólico).

Durante estos 21 días, mi familia se apoyó en los tubérculos tales como batata (camote ó boniato) y yuca, así como también, el plátano macho y casabe (cassava), para reemplazar los panes, papas o patatas, panquecas, arepas, tostadas, pastas y arroz; poco a poco fueron introduciendo un mayor contenido de grasas buenas, según su sistema digestivo se lo permitía, ya que si durante mucho tiempo la persona lleva una dieta alta en glucosa en sus diferentes formas (azúcar refinada, jarabe de maíz, cereales, frutas, tubérculos, etc), lo más probable es que el consumo de grasas buenas sea muy bajo, en este sentido, el hígado puede perder eficiencia en la digestión de las grasas; esto es muy común porque la dieta actual se caracteriza por ser muy alta en carbohidratos, baja en grasas e insuficiente en proteínas.

Luego de implementar esta “Dieta” por 21 días –No me gusta llamarla dieta, porque en realidad es un estilo de vida saludable–, experimentaron un gran nivel de energía, se liberaron de la retención de líquidos e inflamación a nivel de las articulaciones, perdieron peso proveniente de la grasa; porque este tipo de alimentación preserva el músculo a diferencia de las dietas hipocalóricas altas en carbohidratos, bajas en grasas e insuficientes en proteínas (necesarias para cumplir con las funciones básicas de reparación de tejidos y estructuras) que solo funcionan a corto plazo al restringir las calorías totales ingeridas, pero al someter al metabolismo a esta restricción calórica, este se hará más eficiente y se ralentizará para quemar menos calorías y como el alto consumo de carbohidratos mantiene la insulina elevada, no puede pasar a utilizar los depósitos de grasa como fuente de energía, entonces como su principal combustible es la glucosa, devora proteína muscular transformándola en glucosa (a través de la gluconeogénesis) para obtener energía.

Una vez transcurridos los 21 días, los invité a comer su alimento favorito de la lista de los excluidos y, experimentaron síntomas de indigestión, tales como, cólico, sensación de plenitud, borborigmos hiperactivos (ruidos intestinales aumentados), acidez, eructos, distensión abdominal, diarrea o estreñimiento, náuseas  y/o vómitos;  además durante dos días sufrieron de retención de líquidos, dolor en las articulaciones y falta de energía. Así con el transcurrir del tiempo, fueron probando cada alimento que extrañaban de su dieta y el resultado fue el mismo una y otra vez, por su propia experiencia saben cuáles son los antinutrientes que afectan su salud.

Darse la oportunidad de experimentar 21 días sin consumir estos alimentos, puede representar una gran mejoría si se padece de algún síntoma crónico, ya que se requiere entre tres semanas y tres meses para notar la diferencia, por otra parte, la mayoría de las sensibilidades a los alimentos generan reacciones tardías que varían desde dos horas hasta tres días después de consumir el antinutriente, lo que hace muy difícil identificar el alimento agresor causante de la inflamación crónica, la cual es un factor común en las enfermedades inflamatorias que terminan en “itis” como artritis y degenerativas que terminan en “osis” como aterosclerosis.

Según sus metas y condiciones particulares de salud, esta dieta o más bien estilo de vida, se puede mantener de por vida ya que es una fuente de salud y energía; pero si hay condiciones de cuidado tales como resistencia a la insulina o hígado graso, entre otros, hay que cuidarse de no caer en un consumo excesivo de carbohidratos, así estos sean saludables, porque crea un ambiente hormonal (altos niveles de insulina) que potencia la posibilidad de sufrir enfermedades crónicas, pero este tema lo profundizaré en un contenido futuro.

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¿Por qué adopté un estilo de vida Paleo?

Desde pequeña y durante muchos años, vi como mi familia experimentaba una serie malestares, algunos de los cuales experimenté yo a muy temprana edad.

Después de tanto lidiar de una manera directa o indirecta con el sobrepeso, la inflamación crónica, mala digestión, gastritis, colon irritable, estreñimiento, ovarios poliquísticos, síndrome pre menstrual, migrañas, resistencia a la insulina, dolores articulares, artritis, hipertensión, depresión y un largo etcétera; no sentí alivio hasta que descubrí a través de una larga investigación, las sensibilidades e intolerancias alimentarias que estaban causando estragos en mi salud y en la de mi familia.

A continuación voy a presentarles la interpretación de mi investigación y los resultados que logré a través del ensayo y error, sin ánimo de sustituir al diagnóstico ni tratamiento médico. Mi intención con estas líneas es compartir mi experiencia personal, y de ser tu caso similar al mío, empoderarte para que de la mano de tu médico cuestiones tu dieta «balanceada» actual.

Aquí el Vídeo con todos los detalles:

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Si nos detenemos a estudiar la historia de la humanidad, podemos fácilmente notar una diferencia muy marcada entre los periodos paleolítico y neolítico; esta es la presencia o no de la agricultura. En el periodo paleolítico, durante aproximadamente 2.5 millones de años, el hombre se alimentaba de animales, huevos, semillas y rara vez de vegetales, frutas y tubérculos, según la estación y geografía.  En otras palabras, el hombre en el 99% de su existencia no necesitó comer Carbohidratos cada 3 horas para obtener energía, tal como se recomienda actualmente. Las diferentes organizaciones Sanitarias en su mayoría, coinciden en recomendar una proporción  mayor de este macronutriente en relación al consumo de proteínas y grasas, la cual corresponde alrededor de un 60% del total de las calorías consumidas.

Entonces, ¿cómo es posible que el hombre haya sobrevivido todos esos años sin la ingesta diaria de carbohidratos? La respuesta está en su hígado.

El hombre paleolítico obtenía la energía a partir de las grasas y proteínas que consumía (dos macronutrientes realmente esenciales) con la ayuda de su hígado. Entonces, ¿de dónde obtenía la glucosa que es un combustible necesario para el cerebro?, pues su hígado a través de la gluconeogénesis además tiene la capacidad de generar glucosa a partir de los aminoácidos de las proteínas que consume o de sus músculos en caso de experimentar ayuno prolongado; por esta razón no existen carbohidratos esenciales.

Luego hace 10.000 años aparece la agricultura y apenas solo 200 años la industrialización que nos ofrece una fuente de energía al alcance de todos, en cualquier estación los 365 días del año; así sumamos la televisión, el trabajo de oficina, muy poca o ninguna actividad física, condiciones que desencadenan en las llamadas “Enfermedades de la civilización”.  Así quedaron atrás los años de cacería, largas caminatas como recolectores y sin el riesgo de ser atacados por un depredador. Y ¿qué pasó con nuestro hígado? Bueno, algunos se adaptaron a esta buena vida y cuando comen carbohidratos su hígado detiene la producción de glucosa, pero otros no corrieron con la misma suerte y su hígado produce glucosa aun después de consumir carbohidratos, porque estos últimos mantienen sus genes idénticos, demandando grasas, proteínas y actividad física.

Entonces, ¿cómo saber si tu hígado se adaptó, o no, a estos cambios en la alimentación?

Hay algunas preguntas que te pueden orientar:

¿Le cuesta adelgazar?

¿Siente falta de energía o fatiga?

¿Trastorno del estado de ánimo? ¿Depresión?

¿Trastornos digestivos (Indigestión, Eructos, Flatulencia, Reflujo, Acidez gástrica, Gastritis, Estreñimiento crónico, Colon irritable)?

¿Acné? ¿Cabello graso? ¿Verrugas, Rubíes, Manchas en el cuello (Acantosis Nigricans)? ¿Almacena grasa alrededor de la cintura? ¿Le diagnosticaron resistencia a la insulina? ¿Triglicéridos elevados y HDL bajo (Dislipidemias)? ¿Presenta un cuadro de Síndrome metabólico?  Es decir, ¿Usted presenta factores de riesgo que aumentan su probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular o diabetes mellitus?

¿Le diagnosticaron Síndrome de ovarios poliquísticos?

¿Presenta hígado graso no alcohólico?

¿Piedras en los riñones?

¿Insomnio?

¿Sufre de migrañas?

¿Tiene familiares hipertensos? ¿Es usted hipertenso?

¿Tiene familiares que sufren de diabetes? ¿Sufre usted de diabetes?

¿Infartos y/o ACV en la familia?

¿Le diagnosticaron osteopenia? ¿Osteoporosis?

¿Arteriosclerosis?

¿Infertilidad?

¿Cáncer?

Existen otros malestares que pueden experimentar las personas  y jamás se nos ocurriría asociarlos con una sensibilidad a los alimentos que consumimos y mucho menos si nos “Cuidamos” consumiendo una dieta balanceada, basada en las recomendaciones de nuestro nutricionista. Los alimentos neolíticos, tales como,  los cereales, legumbres y lácteos, los estamos consumiendo apenas hace 10.000 años, que son pocos comparados con los millones de años de nuestra existencia; radicalizándose en los últimos 200 años de industrialización, inundados de alimentos procesados, y lo más sorprendente es que los exámenes de laboratorio están bien y rara vez la medicina convencional asocia esta sensibilidad alimentaria con sus malestares.

Entonces, respóndete a las siguientes preguntas:

¿Sufre de alergias? ¿Sinusitis? ¿Asma?

¿Hipotiroidismo?

¿Síndrome de Fatiga Crónica?

¿Sufre de dolores en las articulaciones?

¿Le diagnosticaron artritis? ¿Fibromialgia?

¿Padece alguna enfermedad autoinmune?

Y la lista continúa…

Si respondes positivamente a dos o más preguntas, tu hígado, intestino y riñones no se han adaptado a esta nueva era. Tu hígado porque produce glucosa aun después de consumirla en los alimentos; tu intestino porque es agredido por los cereales y caseína de la leche de vaca que lo inflaman y vuelven permeable, lo cual impide la correcta absorción de nutrientes y; tus riñones porque eliminan el magnesio y el potasio en una mayor proporción a la absorbida; además que el magnesio antes abundaba en nuestro planeta, lo cual aumenta la deficiencia crónica de este mineral hoy día, ya que nuestros suelos no tienen suficiente magnesio debido a los cultivos intensivos.

Si no te sientes bien o te acostumbraste a sentirte mal, te cuento que sentirse mal no es normal, que almacenar grasa alrededor de la cintura no es normal, que estar deprimido no es normal. Hoy gracias a este estilo de vida, porque no es “Dieta” puedo experimentar una Plenitud Radical nunca antes vivida.

Si hay respuestas positivas a las preguntas anteriores te invito a cuestionar tu dieta actual. Además del cuestionario, hay otra forma de validar si sufres sensibilidades e intolerancias alimentarias y se trata de un reto de 21 días; yo no lo experimenté de esta forma porque fui realizando los cambios de una manera puntual y progresiva por incredulidad, pero hasta que no excluí el último antinutriente, no logré experimentar la plenitud que ahora siento.

Cuando por primera vez conquisté los resultados anhelados y además sostenibles en el tiempo, como madre y ama de casa, siempre buscando brindarle lo mejor a mi familia, quise inmediatamente involucrarlos, y como ellos notaron los cambios maravillosos en mí, se animaron a implementar mis nuevos hábitos a sus estilos de vida. A partir de todo lo que había experimentado, fue más fácil mostrarles a ellos el camino y les propuse un reto de 21 días.

Si te identificas con mi historia, en un próximo contenido te voy a explicar en qué consiste; les adelanto que fue un reto maravilloso, por el hecho de poder compartir con mi familia este camino tan gratificante y además la alegría de verlos experimentar sorprendentes resultados. Por eso me animé a compartir mi historia por las redes sociales, siento que no puedo guardarme toda esta información solo para mí y los míos, siento el deber de compartirla y empoderar a tantas personas que se sienten frustradas y desesperanzadas porque cada año de vida suman más y más medicamentos, los cuales drenan los bolsillos, tienen efectos secundarios y nunca logras sentirte completamente bien. No es vida vivir dependiendo de medicamentos, sin energía y deprimidos, algo malo debemos estar haciendo. Yo me atreví a cuestionar lo supuestamente “Correcto” y  hacer las cosas diferentes, fue entonces mi cuerpo quien se expresó y me indicó que este es el camino correcto.

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